martes 11 de mayo de 2010

GUERRA NUCLEAR

Recuerdas que es el cumpleaños de tu mejor amigo que se encuentra trabajando en otra ciudad, inmediatamente le marcas por teléfono para felicitarlo; después de varios intentos supones que olvidó cargar la batería de su móvil, llegas a tu casa, enciendes el televisor como de costumbre y encuentras la misma programación en todos los canales, la noticia, a escasos quince minutos la mayoría de las ciudades principales de tu país han sido víctimas de un ataque sincronizado con armas nucleares. No puedes creer lo que escuchas quisieras que fuera una broma de mal gusto ya que se presume que el lugar donde te encuentras podría ser el próximo blanco de ataque. En esos momentos es hora de olvidarte de tu amigo y empezar a preocuparte por ti mismo.

En 1945 la tierra vio por primera vez el poder demoledor de las bombas atómicas cuando se detonaron dos de éstas en Hiroshima y Nagasaki, desde entonces se inicio una carrera armamentista en la que se han visto involucradas las principales potencias del planeta dejando latente la posibilidad de una guerra nuclear, ya que una gran parte de estos países se niegan a detener las investigaciones sobre la fuerza destructiva del átomo.

Aunque muchas personas creen que el peligro terminó con la caída de la URSS en realidad la amenaza nuclear aun está presente. Se presume que al menos una decena de países cuenta con armas nucleares y algunos expertos consideran que existen cerca de 20 mil armas nucleares en el mundo.

Si suponemos que la mayor parte de estos artefactos fueran detonados en un periodo breve de tiempo, las consecuencias a corto y largo plazo serian las siguientes.

En el lugar de las explosiones se producen un gran resplandor y se libera una cantidad inmensa de energía con una temperatura comparable a la que existe en la superficie solar. Casi al instante una onda expansiva con alto poder de destrucción recorre largas distancias devastando todo lo que se encuentra a su paso dejando tras de sí una nube de escombros y material radiactivo, si llegara a ocurrir este evento es muy probable que las principales ciudades del mundo serían las que sufrirían estas detonaciones; los lugares alejados a los sitios de las explosiones no se salvarían de los efectos, el viento se encargaría de transportar una gran cantidad de sustancias nocivas resultado de las bombas contaminando con ello a los seres vivos que entren en contacto con éstas.

Lo mejor que te pudiera pasar en algo similar sería estar en una de las ciudades donde se detonen los misiles, una muerte rápida y sin dolor es lo más apropiado, algunos otros con un poco menos de suerte  no los alcanzará la onda expansiva, pero si la radiación; presentarían  náusea, vómito y dolores abdominales severos que finalizarían con la muerte, la exposición a altas cantidades de radiación provocaría posibles daños genéticos en la mayor parte de los individuos; pero eso no es nada...

La nube radioactiva y polvo rápidamente cubriría los rayos del sol disminuyendo la temperatura de la superficie terrestre, este fenómeno es llamado invierno nuclear, las plantas mueren por falta de luz interrumpiendo la cadena alimenticia, sin alimento todas las especies del planeta incluidos los humanos llegarían a extremos de supervivencia jamás vistos.
 
Las cantidades masivas de material radiactivo acumuladas en la atmósfera pronto se mezclan con el agua de las nubes generando lluvias radiactivas  teniendo como destino las principales fuentes de agua del planeta, esta exposición exterminaría a las pocas especies sobrevivientes en un proceso largo y doloroso. El mundo quedaría en completo caos donde solo los organismos que resisten cantidades enormes de radiación podrán habitar nuestro planeta, pero con pocas probabilidades de poseer cromosomas sanos que no terminen en mutaciones heredables.

No cabe duda de que si la madre naturaleza no acaba con la vida, nosotros mismos tenemos las manos puestas en el botón de la destrucción para hacerlo en su lugar.
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