jueves, 9 de junio de 2011

BRENDA ANN SPENCER ODIO LOS LUNES



La noble acción de la maestra mexicana Martha Rivera Alanís al proteger a sus alumnos durante un tiroteo, nos hace recordar hechos similares en los que la escuela se vuelve un sitio inseguro para alumnos y maestros.

Aunque Brenda Ann Spencer parecía una típica chica de los 70’s en realidad tenía aficiones extrañas como las armas de fuego y las historias llenas de violencia, a tal extremo que su padre le regaló un rifle semi-automático calibre .22 la Navidad de 1978 cuando ella contaba con sólo 16 años.

Después de las fiestas de Año Nuevo de 1979 y durante casi un mes, Brenda repetía constantemente a sus padres que “escucharían de ella una de estas mañanas”, “pronto sabrán lo que pasa conmigo” y “nadie me entiende”, todas frases típicas de la inestabilidad adolescente pero indicaban un grave desequilibrio emocional. 

El 29 de Enero de 1979 parecía ser una mañana normal para los estudiantes de la escuela Grover Cleveland Elementary de San Diego California. Lamentablemente para los alumnos y el director ése día lunes, Brenda Ann se encontraba aburrida; ella se colocó en la ventana de su habitación frente a la escuela primaria, con el rifle calibre .22 que recibió en Navidad y comenzó a disparar contra los niños que habían llegado temprano.


El director de la escuela, Burton Wragg intentó alejar a los menores de la línea de fuego, resultando herido de gravedad. El conserje, Mike Suchar intentó ayudar al director, pero también fue alcanzado por las balas y ambos murieron. Durante algunos minutos, Brenda Ann siguió disparando contra los niños, hiriendo severamente a ocho pequeños siendo el más grave Charles “Cam” Miller que recibió un disparo a menos de tres centímetros del corazón. 
Al llegar la policía, Brenda los recibió con disparos hiriendo a uno de ellos. Las fuerzas del orden rodearon su casa y un negociador habló con ella. Durante seis horas, ella permaneció atrincherada en su casa hablando con los negociadores, indicando sus motivos: …

"Odio los lunes. Esto hace el día más tolerable. En realidad no hay razón, sólo era divertido dispararles. Eran como patos en un estanque, como vacas que sólo se quedaban ahí para ser blancos fáciles"

Brenda Ann Spencer fue juzgada como mayor y acusada de dos cargos de asesinato y uno más por asalto con un arma mortal, y fue sentenciada a una condena que iría de los 25 años a prisión de por vida con opción a libertad condicional. Desde el incidente Brenda ha pedido libertad bajo palabra cuatro veces dando cuatro argumentos diferentes, entre ellos que ella no disparó sino los policías, también alegó en su defensa que se encontraba bajo la influencia de drogas y alcohol, y a pesar de haber encontrado botellas de whisky Brenda no presentó signos de intoxicación alcohólica. 

En las audiencias de 2001 y la más reciente, en 2009, Brenda aseguró haber sido abusada por su padre, y ese maltrato la llevó a cometer éste crimen. Brenda Ann Spencer tendrá una nueva oportunidad de solicitar libertad bajo palabra en 2019.
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