sábado, 20 de agosto de 2011

LA LEYENDA DE LA DESCARNADA


Un escalofriante grito de dolor resuena mientras una mujer da a luz en una región alejada, pero no proviene de la nueva madre, sino de un espectro de ultratumba que desea cobrar venganza.

 

La leyenda cuenta que una mujer azteca, esposa de un afamado guerrero a quien no había podido dar descendencia por lo que era repudiada en su pequeño pueblo, a las afueras de Tenochtitlán. La tradición exigía que si una mujer era infértil debía ser expulsada de la comunidad para evitar que la mala fortuna cayera sobre todos los habitantes, pero su esposo evitó el castigo en varias ocasiones con la esperanza de tener un heredero. 

Una mañana el guerrero fue enviado a la batalla y la mujer se dio cuenta que estaba embarazada. Al intentar alcanzar a su marido las mujeres del pueblo la emboscaron y le lanzaron piedras hasta que ella perdió al bebé. Ardiendo en frustración y enojo pidió ayuda a los dioses para vengarse de aquellas mujeres que le habían hecho daño. De esta manera los dioses le concedieron el poder de arrancarse la piel para horrorizar a las mujeres con su rostro descarnado y matar a sus hijos en represalia por el retoño que ella perdió. 

El pequeño pueblo vivió siete noches infernales en las que la rencorosa mujer cobró venganza hasta que su marido regresó. Ella aún tenía un par de víctimas en la mira así que volvió a quitarse la piel para ir a completar su revancha tratando de no despertar a su esposo. Él, atento a los movimientos de su mujer la siguió y observó el horrible ritual. Él regresó a su casa y derramó sal sobre la piel de su esposa; cuando ella regresó y se colocó la piel de nuevo ésta ya se había encogido y le causó un dolor indescriptible. Nadie en el pueblo la volvió a ver con vida. 

En algunas comunidades alejadas de la civilización se dice que cuando una mujer va a dar a luz se escuchan también las quejas y lamentos de la mujer vengativa. 

El interés en esta leyenda aumenta debido al supuesto encuentro entre un grupo de hombres y la misteriosa descarnada en uno de los senderos de las faldas del Popocatépetl.
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