sábado 8 de octubre de 2011

PEDRO ALONSO EL MONSTRUO DE LOS ANDES


14 años de prisión, un cambio de ropa y una botella de agua es el castigo que la justicia de Ecuador le dio a uno de los asesinos seriales que confesó más víctimas. El monstruo de los Andes declaró haber matado a 300 niñas de entre 8 y 12 años en tres países y a la fecha se desconoce su paradero.

Pedro Alonso López nació en Santa Isabel Tolima, Colombia en 1948. Fue repetidamente abusado durante 10 años hasta que decidió no ser una víctima y asesinó a sus últimos agresores, tres hombres que lo violaron en la cárcel.

Cuando fue liberado en 1978 se dirigió a Perú, donde supuestamente violó y asesinó a más de 100 niñas en localidades alejadas. Fue rescatado de un linchamiento por un misionero y la policía. De ahí se mudó Colombia y después a Ecuador porque “las niñas de Ecuador son más inocentes, gentiles y confiadas”. Fue arrestado en 1980 mientras intentaba secuestrar a una pequeña de 10 años; días antes una inundación desenterró los cuerpos de 4 de sus víctimas.

Al ser detenido no dio ninguna información y la policía local pensó que estaba loco. Para hacerlo hablar le pidieron a un sacerdote que se hiciera pasar por el compañero de celda del Monstruo, y en pocos días había confesado 110 homicidios en Ecuador, 100 en Colombia y muchos más de 100 en Perú. La policía creyó que estas cifras eran exageradas, hasta que el mismo López los llevó a uno de sus cementerios, donde encontraron los restos de más de 50 niñas de entre 8 y 12 años con señales de estrangulamiento. López fue sentenciado a la pena máxima en Ecuador, 20 años.

Fue liberado en 1994 y detenido una hora después ya que no había comprobado su estancia legal en el país y fue deportado a Colombia el 31 de agosto de ese año. Se le dio un cambio de ropa, unos zapatos nuevos, una botella de agua, un paquete de comida y fue colocado en un área selvática de la frontera entre Ecuador y Colombia.

En Colombia fue detenido y procesado por sus crímenes en ese país, pero fue declarado enfermo mental y pasó 4 años en una institución psiquiátrica. En 1998 fue declarado sano y la justicia colombiana lo dejó en libertad. El monstruo de los Andes acechaba a sus víctimas, a veces hasta por tres días. Las veía ir al mercado y cuando sus madres se descuidaban, él les ofrecía baratijas como espejos de mano y les prometía que si lo acompañaban les daría otro para sus madres. Entonces las llevaba a las orillas del pueblo en parajes solitarios donde tenía tumbas cavadas previamente. Las estrangulaba a veces con tanta fuerza que los ojos de las pequeñas se salían de sus órbitas.

Pedro López cometía sus crímenes a plena luz del día ya que le gustaba ver como la vida escapaba lentamente de sus víctimas.

“Hacerlo en la oscuridad sería un desperdicio” dijo durante la única entrevista que dio en prisión.
 

“Hay un maravilloso momento cuando tengo mis manos alrededor del cuello de una jovencita. Veo en sus ojos una luz, un destello que se apaga rápidamente... Sólo los que han matado saben a lo que me refiero."


"El momento de la muerte es fascinante y excitante. Algún día, cuando salga, volveré a sentir ese momento. Estaré feliz de matar otra vez.”

Desde su liberación en 1998 se desconoce el paradero del Monstruo de los Andes, pero tampoco se han reportado desapariciones de niñas. Las autoridades creen que López ha muerto, ya sea por causas naturales, o asesinado en venganza por sus atroces crímenes.
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