martes, 22 de noviembre de 2011

GARY RIDGEWAY EL ASESINO DE GREEN RIVER


“Las jóvenes que huyen de casa y las prostitutas son fáciles de raptar” escribió Gary Ridgeway al poco tiempo de ser atrapado. 48 víctimas confirmadas son el escalofriante record del asesino de Green River.


Gary Ridgeway era un estudiante torpe y padecía dislexia por lo cual su madre siempre ejerció un fuerte dominio sobre él. A los 20 años se enlistó en el ejército y antes de embarcarse a Vietnam frecuentó repetidamente los servicios de prostitutas y durante este tiempo comenzó a desarrollar un sello distintivo: asfixiar a sus parejas sexuales.

La primera víctima de Ridgway se registró en Julio de 1982 cuando una joven de 16 años escapó de casa y fue encontrada muerta en Green River, un riachuelo que corre a través del condado de King en el estado de Washington.

Entre 1982 y 1984 múltiples reportes de mujeres desaparecidas inquietaron a la policía, se formó una fuerza táctica para atrapar al asesino que incluso consultó a Ted Bundy sobre la psicología del criminal.

Aunque Ridgeway fue detenido dos veces por la unidad táctica sólo fue arrestado hasta 2001 cuando las técnicas de ADN fueron refinadas y se relacionó su material genético con evidencia recuperada de los cadáveres hallados casi 20 años antes.

Cuando fue arrestado Ridgeway reveló su modus operandi: atraía a las mujeres a su camioneta, y comenzaba una conversación o les mostraba una foto de su hijo las mujeres sentían confianza y subían a su auto. Luego las llevaba al bosque, las violaba, las estrangulaba y después de muertas las violaba de nuevo. A menudo dejaba chicles o cigarrillos de otras personas cerca de su escena del crimen para despistar a la policía.

Al principio Ridgeway ahorcaba a sus víctimas con sus propias manos pero al notar que ellas se defendían y le dejaban marcas difíciles de explicar cambió su método por un trozo de tela al que le daba vueltas hasta asfixiar a las mujeres que elegía.

El 2 de noviembre de 2003 Gary Ridgeway el asesino de Green River se declaró culpable de 48 cargos de homicidio agravado y el 18 de diciembre del mismo año fue condenado a 480 años de prisión sin derecho a libertad condicional. Actualmente se encuentra purgando su condena en la Penitenciaría estatal de Walla Walla en Washington.
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